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German » Spanish - 7 entries


From "Topless Meetings" at Web Business 2.0 - http://www.webbusiness20.de/2008/06/09/topless-meetings/ 362 words
Seit einiger Zeit kursiert eine neue Idee durch amerikanische Chefetagen und Companys: Arbeitsbesprechungen, Teamsitzungen und Präsentationen seien ab jetzt nur noch in Form von “topless Meetings” erlaubt. Irritiert wird sich so mancher und mehr noch so manche fragen, ob dies im Zuge einer überraschenden Libertinage der amerikanischen Gesellschaft etwa bedeute, man konferiere ab jetzt nur noch oben ohne?…

Dieser Gedanke kann im Wissen um die Prüderie der amerikanischen Gesellschaft gleich wieder verworfen werden. Nein, nicht ohne Oberhemd, sondern ohne ‚Lap-Top’ sollen Meetings zukünftig abgehalten werden. Denn diese und artverwandte Gadgets wie iPhone, Sidekick und Blackberry verderben die ohnehin nicht sonderlich gute Kommunikationskultur, die gemeinhin in Sitzungen dieser Art herrscht. Da werden während der Besprechung eifrig E-Mails gecheckt, wird gechattet, gesimst, gegamed und geblogt. Die Augen auf dem Monitor und auch die Gedanken ganz bestimmt nicht dort, wo sie eigentlich sein sollten – nämlich im Meeting. Daher denkt man in so manchem, vor allem online-nahen Unternehmen daran, Mitarbeitern in Meetings den Gebrauch drahtloser Informationstechnologien gänzlich zu untersagen.

Mit dieser Maßnahme hoffen die Fürstreiter des Topless-Konzepts nicht allein, den Symptomen von geteilter Aufmerksamkeit, mangelnder Konzentration und dadurch bedingter sinkender Produktivität von Meetings erfolgreich entgegenzuwirken. Auch der soziale Faktor, der durch den Einzug der mobilen Online-Services merklich gelitten hat, hofft man durch die verordnete Abstinenz zu stärken. Schließlich handelt es sich auch um eine Frage mangelnder Wertschätzung, wenn einer sich vorbereitet und zu anderen spricht, während die nach Kinoprogramm und den neuesten Börsenkursen googlen.

So in etwa lautet der Tenor einer Diskussion, die im letzten Jahr vor allem durch einen Blogbeitrag mit dem vielsagenden Titel „My personal war against Crackberry“ angestoßen wurde. Der Autor Todd Wilkens, Chef einer Design-Agentur in San Francisco, ist der Ansicht, dass eine effektive Arbeitssitzung kaum noch möglich sei, wenn die Teilnehmenden eben nur teilweise präsent seien. „Unvollständige Aufmerksamkeit führt zu unvollständigen Resultaten“, meint Wilkens und fasst die Inhalte der Topless-Philosophie sogar in einem kleinen Meeting-Knigge zusammen. Regel zwei: Einer muss sich im Namen der Produktivitätssteigerung unbeliebt machen und den anderen ihre mobilen Spielzeuge aus den Rippen ziehen. Aber auch wenn sie zunächst meckern - insgeheim sind die Online-Junkies dankbar dafür, ein paar Stunden von ihrer Sucht befreit worden zu werden.

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Entry #1 - Points: 16 - WINNER!
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Desde hace algún tiempo está circulando un concepto nuevo por las oficinas de los directivos y las compañías estadounidenses: a partir de ahora sólo se permitirá asistir en topless a las reuniones de trabajo, de equipo, y a las presentaciones. Habrá algunos y sobre todo algunas que desconcertados se pregunten si esto acaso significa que ante un repentino libertinaje de la sociedad americana, de ahora en adelante se conferenciará con los pechos al aire.

Conociendo el recato de la sociedad estadounidense, este pensamiento puede desecharse de inmediato. No, las reuniones no se harán sin camisa, sino sin laptops, ya que estos últimos y aquellos artefactos similares como el iphone, el sidekick y el blackberry entorpecen la comunicación, ya de por sí no demasiado buena, que suele reinar en este tipo de reuniones.
Durante las reuniones se chequean diligentemente los correos electrónicos, se chatea, se envían mensajes, se juega y se bloguea. Los ojos fijos en el monitor y los pensamientos no precisamente donde deberían estar - es decir, en la reunión. Por tal razón, se contempla en algunas empresas, sobre todo en aquellas donde es habitual el trabajo en línea, la posibilidad de prohibir categóricamente a los empleados el uso de tecnologías informáticas inalámbricas en las reuniones.
Con esta medida los partidarios de la filosofía topless esperan no sólo luchar con éxito contra los síntomas de la atención dividida, la falta de concentración y así contra la consiguiente baja de productividad de las reuniones. Mediante la abstinencia forzada también esperan fortalecer el aspecto social que ha sufrido notablemente con el advenimiento de los servicios online móviles.
Al fin y al cabo, también es una falta de respeto buscar en Google el programa de cine y las últimas cotizaciones de la bolsa mientras un colega expone su trabajo.
Ése es más o menor el tenor de un debate que se desató el año pasado, sobre todo a raíz de un blog que lleva el elocuente título "Mi guerra personal contra el crackberry". El autor Todd Wilkens, director de una agencia de diseño en San Francisco, opina que una reunión de trabajo no puede ser efectiva si los participantes no están del todo presentes. "Escasa atención conduce a escasos resultados" opina Wilkens e incluso resume el contenido de la filosofía topless en un pequeño manual de comportamiento para reuniones. Regla número dos: en nombre de un aumento en la productividad alguien tiene que granjearse la antipatía general y privar a los otros de sus juguetes móviles. Pero aun cuando al inicio haya quejas, en el fondo los adictos a Internet están agradecidos de verse liberados de su adicción por un par de horas.




Entry #2 - Points: 14
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Desde hace algún tiempo circula una nueva idea en las oficinas de los directivos y las compañías estadounidenses: a partir de ahora las juntas de trabajo, las reuniones de equipo y las presentaciones tendrán que realizarse en forma de “reuniones topless”. Algunos, y todavía más, algunas, se preguntarán con irritación si esto acaso debería significar que, en el curso de un sorpresivo libertinaje de la sociedad americana, a partir de ahora se tendrían que llevar a cabo las reuniones sin ropa en el torso?

Conociendo la mojigatería de la sociedad americana, podemos desechar de inmediato esta idea. No, no es sin camisa, sino sin laptop, como deberán llevarse a cabo las reuniones en el futuro. Porque éste y otros gadgets de la misma especie, como el iPhone, el Sidekick, y el Blackberry, arruinan la estructura comunicativa, que ya de por sí no es especialmente buena, que predomina normalmente en reuniones de este tipo. Durante las reuniones, la gente se la pasa checando diligentemente sus E-mails, chateando, simseando, jugando y blogueando. Con los ojos en el monitor, y las ideas también seguramente en otro lugar, y no donde deberían estar realmente: en la reunión. Por eso, en algunas empresas, sobre todo las que tienen que ver con los servicios en línea, se está pensando prohibir por completo a sus colaboradores el uso de tecnologías de información inalámbricas en las reuniones.

Con esta medida, los defensores del concepto topless no solamente esperan tener éxito en contrarrestar los síntomas de la atención dividida, la falta de concentración, y con ello de reducciones en la productividad de las reuniones. A través de esta abstinencia obligatoria, también se espera fortalecer el factor social, que ha sufrido considerables daños por la introducción de los servicios en línea móviles. A fin de cuentas, también se trata de una cuestión de falta de consideración cuando una persona se ha estado preparando y se está dirigiendo a otros, mientras éstos se dedican a buscar en Google los horarios de las películas en los cines, y los más recientes valores de la bolsa.

Más o menos en estos términos se está dando la discusión que se inició el año pasado, sobre todo a través de una contribución en un blog con el revelador título de “Mi guerra personal contra el Crackberry”. El autor, Todd Wilkens, jefe de un despacho de diseño en San Francisco, es de la opinión de que una reunión de trabajo efectiva apenas es posible cuando los participantes solamente están parcialmente presentes. “La atención incompleta conduce a resultados incompletos”, afirma Wilkens, e incluso ha resumido los contenidos de la filosofía topless en un pequeño manual de modales para las reuniones. Regla número dos: alguien tiene que perder su popularidad en nombre del incremento de la productividad, y quitarles sus juguetes móviles a los demás. Pero aunque primero se quejen, al final los adictos en línea estarán secretamente agradecidos de haber sido liberados por algunas horas de su vicio.



Entry #3 - Points: 9
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Desde hace algún tiempo, una nueva idea circula por los puestos ejecutivos y las grandes empresas de los Estados Unidos: a partir de ahora, los encuentros de trabajo, las sesiones de los equipos y las presentaciones deben llevarse a cabo como "reuniones topless". Muchos se molestan y más aún se preguntan si esto forma parte de un sorprendente libertinaje de la sociedad americana. ¿Acaso las conferencias habrán de dictarse con la parte superior descubierta?…

Dada la mojigatería de la sociedad americana, esta idea puede descartarse de inmediato. No es que en el futuro los encuentros deban realizarse sin camisa, sino sin “laptop”. Porque este y otros aparatos similares, como iPhone, Sidekick y Blackberry, empeoran la ya deficiente cultura de comunicación que prevalece en las reuniones de las empresas. Durante su transcurso, los presentes se apresuran a revisar el correo electrónico, chatean, envían mensajes de texto, juegan con videojuegos y escriben blogs; con los ojos en el monitor y la mente también lejos de donde debería estar: en la reunión. Es por ello que muchas empresas, sobre todo aquellas con conexión on-line, consideran la posibilidad de prohibir totalmente a sus empleados el uso de tecnologías de información inalámbricas en las reuniones.

A través de esta medida, los promotores del concepto “topless” buscan contrarrestar con eficacia los síntomas de una atención dividida, una escasa concentración y, por ende, una menor productividad de las reuniones. Además, la abstinencia prescrita intenta fortalecer el factor social, que se ha visto afectado significativamente por la introducción de los servicios móviles on-line. En definitiva, si alguien se prepara y dirige la palabra a otros mientras éstos buscan en Google la cartelera de cine o las últimas cotizaciones bursátiles, se trata de una falta de consideración.

En este tono se desarrolla un debate que durante el último año fue impulsado, sobre todo, por el texto de un blog con el elocuente título “My personal war against Crackberry”. Su autor, Todd Wilkens, director de una agencia de diseño de San Francisco, cree que es casi imposible organizar una sesión de trabajo eficaz cuando los participantes sólo están presentes de forma parcial. “La atención incompleta genera resultados incompletos”, señala Wilkens, quien incluso resume los preceptos de la filosofía topless en una pequeña guía para reuniones. La regla nº 2 es: Para aumentar la productividad, uno debe ser impopular y privar a los demás de sus juguetes móviles. Aunque al principio protesten, en el fondo los ciberdependientes agradecerán la posibilidad de liberarse por unas horas de su adicción.



Entry #4 - Points: 5
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Una nueva idea ronda desde hace un tiempo los niveles ejecutivos y las empresas estadounidenses: a partir de ahora, las reuniones de trabajo, sesiones de equipo y presentaciones sólo se permitirán bajo la forma de “topless Meetings”. Algunos se irritarán y otros tantos se preguntarán si esto representa un sorpresivo libertinaje de la sociedad estadounidense, ¿ahora sólo se realizarán conferencias en topless?... Este pensamiento se puede descartar inmediatamente si se conoce el puritanismo de la sociedad estadounidense. No, no se trata de que las reuniones vayan a hacerse sin camisa, sino sin ‘Lap-Top’. Porque estos y otros artilugios como el iPhone, el Sidekick y el Blackberry perjudican la cultura de la comunicación reinante en este tipo de sesiones, la cual, de todos modos, no es particularmente buena. Durante la discusión se revisan asiduamente los correos electrónicos, se conversa y se juega en línea, se envían mensajes y se escriben blogs. Los ojos puestos en las pantallas y los pensamientos, con seguridad, lejos de donde deberían estar, o sea, en la reunión. Por eso, en algunas empresas, en especial en las que trabajan en línea, se pretende prohibir a los empleados el uso de cualquier tecnología inalámbrica en las reuniones.

Los defensores del concepto del topless esperan que esta medida no sólo contrarreste con éxito los síntomas de la atención dividida, la escasa concentración y la consiguiente merma de la productividad de las reuniones. También esperan que la abstinencia obligatoria refuerce el factor social que se ha debilitado sensiblemente a través de la incorporación de los servicios en línea. A fin de cuentas, se trata de una cuestión de falta de respeto cuando alguien se prepara para dirigirse a los demás, mientras que ellos buscan en Internet el programa del cine o las más recientes cotizaciones de la bolsa.

De este tenor es la discusión que se disparó el año pasado, principalmente a través de un artículo publicado en un blog con el significativo título “My personal war against Crackberry”. Según la opinión del autor, Todd Wilkens, jefe de una agencia de diseño en San Francisco, las reuniones de trabajo efectivas son casi inviables cuando los participantes sólo están parcialmente presentes. “La atención deficitaria produce resultados deficitarios”, opina Wilkens y resume los contenidos de la filosofía del topless en un breve código de conducta para las reuniones. Regla número dos: Es necesario ser impopular en aras del aumento de productividad y arrancarles los juguetes inalámbricos a los demás. Sin embargo, a pesar de sus quejas iniciales, los Internet-dependientes agradecen secretamente que los hayan librado de su adicción por un par de horas.



Entry #5 - Points: 4
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Desde hace algún tiempo, una nueva idea circula por los pisos ejecutivos y compañías de América: las reuniones de trabajo, las reuniones de equipo y las presentaciones se realizarán, a partir de ahora, sólo en forma de "reuniones topless". Alguno se enfadará y más de alguno se preguntará si en el marco de un sorprendente libertinaje de la sociedad norteamericana, esto significa quizás que de ahora en adelante las conferencias serán sin nada arriba? ...

Conociendo la mojigatería de la sociedad estadounidense podemos rechazar de plano este pensamiento. No, no se trata de hacer en el futuro reuniones sin camisa, sino sin ordenadores "Lap-Top". Porque este y otros dispositivos similares, como el iPhone, Sidekick y Blackberry destruyen la ya, de por sí, deficiente cultura de comunicación, que comúnmente reina en este tipo de reuniones. Es un hecho que durante la reunión se revisan afanosamente los correos electrónicos, se chatea, se envían mensajes de texto, se juega y se escribe en blogs. Los ojos en el monitor y los pensamientos, ciertamente, no en el lugar donde deberían estar: en la reunión. Por ello es que en algunas empresas, especialmente en aquellas relacionadas con procedimientos en línea, se piensa en prohibir por completo a los colaboradores el uso de tecnologías de información inalámbrica en las reuniones.

Con esta medida, los partidarios del concepto topless esperan no solo combatir con éxito los síntomas de la atención dividida, la falta de concentración y, de ese modo, de la disminución de productividad en las reuniones; con esta abstinencia obligatoria se espera también fortalecer el factor social, que con la llegada de los servicios en línea móvil ha sufrido considerablemente. Al fin y al cabo, es también una cuestión de falta de respeto, si alguien se ha preparado y habla a los demás, mientras que ellos navegan por los últimos programas de cine y las últimas cotizaciones de valores.

Ese es, aproximadamente, el tenor de una discusión que se inició año pasado, principalmente por un artículo de blog con el significativo nombre de "Mi guerra personal contra el CrackBerry". El autor, Todd Wilkens, jefe de una agencia de diseño en San Francisco, considera que resulta prácticamente imposible hacer una reunión de trabajo efectiva, si los participantes están solo parcialmente presentes. "La atención incompleta lleva a resultados incompletos," dijo Wilkens, resumiendo el contenido de la filosofía topless incluso en un breve manual de reuniones. Regla número dos: en aras del aumento de la productividad alguien debe hacerse impopular y quitar a los otros sus juguetes móviles de las manos. Porque incluso si se quejan en un primer momento, estos adictos a estar en línea están secretamente agradecidos de verse liberados durante unas horas de su adicción.



Entry #6 - Points: 0
anonymousView all tags
Desde hace algún tiempo una nueva idea que circula por las salas de juntas de América y Companys: reuniones de trabajo, reuniones de equipo y las presentaciones son bienvenidos a partir de ahora sólo en la forma de "reuniones de Topless". Irritado tendrá muchas preguntas y muchas más si esta en la estela de un sorprendente libertinaje de la sociedad norteamericana como la media de ahora solamente confieren topless? ...

Esta idea puede ser en el conocimiento de la mojigatería de la sociedad estadounidense igualmente rechazada. No, no, sin camisa, pero sin que, lap-top reuniones se celebrará en el futuro. Por estos y otros gadgets como el iPhone, Blackberry Sidekick y destruir la cultura de la comunicación ya no es muy bueno que prevalece comúnmente en las reuniones de este tipo. Luego, durante la reunión se comprueba con entusiasmo e-mails serán en el chat, cornisa, y gegamed Bloged. Los ojos en el monitor y la idea desde luego no en el que estaban destinados a ser - es decir, en la reunión. Por lo tanto, pensamos en tantas empresas, especialmente en línea relacionados con prohibir por completo en las reuniones de personal, el uso de las tecnologías de información inalámbrica.

Con esta medida, el Príncipe de la esperanza de montar enfoque topless para combatir no sólo con éxito los síntomas de la atención dividida, la falta de concentración y disminución de la productividad como consecuencia de las reuniones. El factor social que ha contribuido con la llegada de los servicios en línea móvil sufrido considerablemente, se espera por la abstinencia prescrito fortalecido. Por último, es también una cuestión de falta de reconocimiento, si uno está preparado, y habla a los demás, mientras que googlen después de el cine y las últimas cotizaciones de valores.

Algo así es el tenor de una discusión que se inició año pasado, principalmente a través de una entrada de blog con el nombre evocador "Mi guerra personal contra BlackBerry". El autor Todd Wilkens, la cabeza de una agencia de diseño en San Francisco, cree que un trabajo efectivo no es posible si los participantes eran sólo en parte, presente. "La atención incompleto conduce a resultados incompletos," dijo Wilkens, y resume el contenido de la filosofía en topless junto incluso en una etiqueta pequeña reunión. La regla número dos: Uno debe estar en el nombre de aumento de la productividad y hacer avanzar sus juguetes impopular otro móvil de las costillas. Pero incluso si se quejan de lo primero - en secreto-adictos a la línea están agradecidos por unas horas se han liberado de su adicción.



Entry #7 - Points: 0
anonymousView all tags
En las juntas directivas de las empresas americanas corre desde hace algún tiempo una nueva idea:
En adelante sólo seran permitidos los "mitíns top-less" en reuniones, conferencias y presentaciones de trabajo. Hay algunos y sobre todo algunas que se preguntan irritadamente si esto significará que desde ahora sólo so deliberará de forma top-less como consecencia del sorprendente libertinaje de la sociedad americana?...

Sabiendo de antemano de la pudibundez de la sociedad americana se puede desechar esta idea. Esto no significa que se reunirán en el futuro sin camisa sino sin ordenador portátil. Eso es porque estós igual que aparatos afínes como el iPhone, Sidekcik y Blackberry deterioran ya de por sí la mala cultura de communicación que generalmente predomina en reuniones. Durante las conferencias se revisan los córreos electrónicos, se chatea, se envían los mensajes con el móvil, se juega y se blogea con empeno. Los ojos y seguro que también los pensamientos no están en la monitor donde normalmente tuvieran que estar - es decir en la reunión. Por eso se está debatiendo en algunas empresesas, sobre todo en esas con negocios en línea, de prohibir completamente el uso de la tecnología de información inalámbrica en conferencias.

Los defensores del concepto "top-less" no sólo confían con esta medida en contrarrestar con éxito a los síntomas de la atención dividida, la concentración escasa y con ello la producitividad disminuyente condicionada. Sino también se espera de fortalecer con la abstinencia ordenada el factor social que ha sufrido considerablemente desde la entrada en vigor de los servicios en línea. Finalmente, se trata de una cuestión de falta de respeto cuando uno se prepara y
presenta algo mientras que los otros revisan la programcación del cine y la cotización bursátil.

Así dice el tenor de la discusión que se había comenzado el ano pasado sobre todo con la contribución al blog con el título prometedor "My personal war against Crackberry" (Mi batalla persona contra Crackberry). El autor Todd Wilkens, jefe de una agencia de diseno en San Francisco, tiene la opinión que ya casi no es posible de celebrar una reunion efectiva si los participantes no estarían presentes con toda atención.
"Resultados incompletos serán la consecuencia de atención incompleta" opina Wilkens y hasta resume en un manual de comportamiento de mitíns breve el contenido de la filosofía top-less. Segunda regla: Alquien se tiene que hacer impopular en nombre del incremento de la producitvidad y quitarle a los otros los aparatos portátiles.
Pero aúnque se quejan al principio - en secreto los online yonquis están agradecidos de haber sido liberados de su vicio por algunas horas.



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