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Colombia ¿el mejor español? - artículo publicado en El Tiempo (Bogotá)
Thread poster: José Luis Villanueva-Senchuk
José Luis Villanueva-Senchuk  Identity Verified
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Feb 15, 2004

Este es un artículo publicado en El Tiempo de Bogotá:

http://eltiempo.terra.com.co/DOMINGO/lecturas/2004-02-15/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-1510157.html


Febrero 13 de 2004
Colombia ¿el mejor español?

Realidad y leyenda sobre una presunción nacional (aparte de un informe de
AFP)

Tierra de García Márquez y de una vasta diversidad cultural, Colombia adquirió desde hace más de un siglo la honrosa fama de ser el país de América Latina donde mejor se habla el castellano. Aunque su reputación la deba sobre todo a la pasión por la gramática de sus intelectuales y políticos, no cabe duda de que aquí el castellano tiene una riqueza especial por la creatividad de su gente y la variedad de sus regiones. Algunos especialistas plantean que esa fama, que puede llegar a aguijonear el orgullo de otros pueblos latinoamericanos, le viene a Colombia más bien del acento neutro usado por los habitantes de Bogotá, no así en el resto del país, plagado de hablas regionales. Además, de la calidad y fuerza de muchos de sus escritores, sin ir más lejos García Márquez, considerado uno de los mejores de la lengua castellana.

Ya desde el siglo XIX había en Colombia una preocupación por el idioma, asociada al interés por mantener vínculos con España y a la clase de república que tenía un grupo de humanistas entre los que destacaban Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo.

La principal iniciativa de Caro para mantener el nexo con España fue la fundación en 1872 de la Academia Colombiana de la Lengua, que es corresponsal de la española y fue la primera de América. Pero el prestigio
del buen hablar colombiano parece tornarse ironía con sólo oír a algunos locutores de radio o presentadores de televisión -principalmente relatores de fútbol- que se ensañan con el idioma, como cuando dicen 'privilegioso' en lugar de privilegiado, o abusan del pomposo 'supremamente'.

"El español es otra de las especies en extinción. Estamos acabando con él: ¡Lo maltratamos tanto! Nadie le para bolas (presta atención) y personas como yo, que se dedican a defender el idioma, terminamos siendo unos quijotes", lamenta el lingüista Armando Gamboa, autor del libro 'Así debemos hablar'. "Los colombianos sólo tenemos tres patrimonios: la desesperanza, la resignación y el idioma", afirma. Como por los primeros poco se puede hacer en un país marcado por la violencia, es necesario dar la batalla por preservar el último".

Aunque los puristas del idioma revientan de ira con los gazapos, hay en Colombia términos y expresiones producto del ingenio popular que bien pueden ser considerados genialidades de la lengua surgidas de la vida cotidiana. Quizá el más emblemático es 'verraco', cuyo significado original es 'cerdo reproductor', pero que en Colombia se usa para calificar a alguien de corajudo y hábil, o a una situación de muy difícil. En el zoológico del vocabulario colombiano también destaca 'lagarto', aplicado a un tipo oportunista y que pontifica sobre todo. Según el fallecido escritor Alfredo Iriarte, este es uno de los más estupendos aportes bogotanos al castellano, aunque la Real Academia no le haya dado sus honores. Ni qué decir de la creación ingeniosa de verbos con todas sus espontáneas conjugaciones y derivaciones como 'camellar' que significa trabajar y viene de 'camello' (trabajo); 'gallinacear' que traducido en colombiano quiere decir coquetear y procede de 'gallinazo' (mujeriego); 'patrasiar' (retroceder); y 'tropeliar ', 'braviar' o 'frentear' para señalar desafío o valentía.

Lo caprichoso de las líneas fronterizas queda en evidencia en cuanto al
habla se refiere. No es uno y el mismo lenguaje en este país de 44 millones
de habitantes, donde el castellano debe convivir con unos 65 dialectos indígenas. Los 'paisas' tienen un 'cantadito' muy particular y usan el voceo, y -si por el habla se sacara la nacionalidad- en La Guajira y en los llanos orientales sus habitantes se confunden con venezolanos. Mientras, los 'pastusos' se confunden con ecuatorianos, y los costeños - que cambian la s por la j- con panameños o dominicanos.

Al proponer simplificar y humanizar la gramática, en su polémico discurso
'Botella al mar para el dios de las palabras' en México en 1997, García
Márquez sentenció: "Nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual".

Lengua de la violencia

"Lo que me da chispa es que me hayan encanado por cascar esa cosa. Yo le
tenía montada la cacería hacía días. A los que faltonean a la gente del
barrio, me lambo por pelarlos". De esta forma, Mario, un sicario de 20 años
oriundo de Medellín, narra su primer asesinato. Para entender mejor a Mario
es necesario saber que 'chispa' es rabia, 'cascar' es balacear o asesinar,
'encanar' es encarcelar, 'faltonear' es incumplir o ser desleal, 'lambarse'
es desear mucho algo y 'pelar' es asesinar.

Su relato -recogido en el libro 'No nacimos pa'semilla', del investigador y
escritor Alonso Salazar- es fiel reflejo de cómo la violencia creó su
propio idioma, además de marcar la historia del país en más de cuatro décadas de conflicto armado. Con el narcotráfico, que multiplicó en Colombia corrupción y violencia, emergió una jerga -denominada el 'parlache'- que se popularizó sobre todo entre jóvenes de diversos estratos, principalmente en las comunas de Medellín. En ese lenguaje, al verbo matar se le dice 'quebrar', 'pasar al papayo', 'bajar', 'tumbar' o 'quiñar'. Y en torno a esa acción,
disparar dio origen a una gama de expresiones: 'dar chumbimba', 'tronar', 'voliar fruta' o 'fumigar'.

"Es un lenguaje que refleja de manera creativa la vida cotidiana, pero que está -al mismo tiempo- cargado de muerte", dice Salazar, actual secretario de gobierno de Medellín, ciudad que fue víctima de la guerra librada contra el Estado por el narcotraficante Pablo Escobar en los 80. De Colombia salen los vocablos 'sicariato' y hasta 'sicariar'. Mientras, un 'jíbaro' es un vendedor de droga y un 'jibariadero', por tanto, el lugar donde se vende; la 'vacuna' es el cobro de un 'impuesto' o extorsión; los 'narcoterroristas' son los grupos armados que se financian de la droga, y los 'narcocultivos' los sembradíos ilícitos.

De la imaginación perversa de quienes preparan artefactos explosivos, en una
muestra más de la degradación del conflicto armado colombiano, surgen palabras compuestas como cadáver-bomba, cilindro-bomba, burro-bomba, caballo-bomba, carta-bomba, collar-bomba y hasta calzoncillo-bomba. Hace unos días, un embajador colombiano llamó 'sicarios moralistas' a periodistas que publicaron una versión que cuestionaba su conducta. Otro funcionario,también enfrentado a la prensa, acuñó la frase 'terrorismo informativo'.
Todo el fenómeno cultural originado por la espiral de violencia, sus causas y manifestaciones es materia de estudio de unos especialistas colombianos surgidos hace más de una década: los 'violentólogos'.

Por Isabel Sánchez


[Edited at 2004-02-15 00:50]


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Aurora Humarán  Identity Verified
Argentina
Local time: 06:33
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¿Existe el mejor español? Feb 18, 2004

Gracias por el artículo. Me quedan varias dudas, eso sí.

Antes que nada quiero contar que siempre escuché un rumor sin ningún tipo de aval o argumento: el mejor español se habla en Perú. Lo escuché varias veces y tengo que reconocer que muchos de los peruanos a quiens escuché hablar manejan el idioma con mucha propiedad. Siempre me preguntaba con qué argumentos se justifica una afirmación tal.

Ahora, en este artículo se señala a Colombia como el país en el que se habla el mejor español, pero ”mejor” ¿en qué sentido? ¿en su forma de cumplir con la normativa del español? Eso no me queda claro. El artículo desliza que es por la pasión que muestran sus intelectuales y políticos (el segundo caso sería llamativo, al menos en nuestro país en el que los políticos no se destacan por el buen uso del español).

Más adelante explica que la fama se puede deber a “una riqueza especial por la creatividad de su gente y la variedad de sus regiones”, no creo que sea un criterio suficiente.

O “además, de la calidad y fuerza de muchos de sus escritores, sin ir más lejos García Márquez, considerado uno de los mejores de la lengua castellana”… no me satisface.

Tampoco desprestigia el buen uso del idioma el hecho de que los periodistas hablen mal. ¿Será un mal universal?

Tuve la suerte de visitar Colombia y de escuchar las diferencias entre paisas y pastusos (de hecho JL es nacido en Cali y siempre disfrutamos escuchándolo imitar todos los acentos latinos) pero ¿y la riqueza que se encuentra en el vecino Chile? Tampoco me sirve, entonces, como explicación de la afirmación del título.

La afirmación “en este país hispanohablante se habla el mejor español” podría (en todo caso) tener un asidero estadístico al probarse que un determinado número habla el español según la normativa y compararlo con el mismo número del resto de los países hispanohablantes. Pero creo que este artículo señala otras características más "blandas", en definitiva subjetivas.

Mi última inquietud…el acento “neutro” de Bogotá…

Cuento mi experiencia con respecto a la neutralidad y a partir de mi argentinocentrismo.
Estaba en Valparaíso (ay…es demasiado bella esa ciudad chilena) sentada en un restaurant esperando que me sirvieran el pescado. El mozo que me atendía se puso a conversar sobre los argentinos, las diferencias y estas cosas. Era un "lingüista casero", digamos. Lo primero que me señaló fue que yo era argentina por la tonada.
“¡Momento! ¿Qué tonada? Los argentinos no tenemos tonada….”
“¿Cómo no? (le faltó decirme, “huevona”) si ustedes hablan así…(empezó a imitar la forma de hablar de los argentinos) acentuando todo al final..."

Y me quedé pensando en que la única tonada neutra debe de ser la de esas operadoras de teléfono que repiten los números con voz de robot. Pero los hablantes que tenemos voz hecha de miedos, de sueños, de cuentos de nuestras abuelas, de sangres tan mezcladas, los seres humanos hablamos un español que jamás será neutro, ni en su acentuación ni en su espíritu, aunque los clientes así lo crean.

Saludos y que viva el español de Gabo, el de Octavio, el de Pablo, el de Jorge Luis, el de Federico, el de Alejo, el de Alfonsina, el de Rubén. Nuestro español.

Chau, buen miércoles
Au

[Edited at 2004-02-18 12:08]


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