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Revelaciones del traductor de Borges
Thread poster: buceo
Jun 8, 2002

Norman di Giovanni, el traductor al inglés de sus textos clave, acaba de publicar una memoria de su intensa amistad con Jorge Luis Borges a comienzos de los 70. En una entrevista revela, entre otras complicidades cotidianas, cómo ayudó al escritor a fugarse de su primera esposa. Además, un análisis del segundo tomo de los “Textos recobrados”, leído por Annick Louis.



http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2002/06/08/u-00211.htm



Las infidencias del lazarillo



Al evocar su amistad, el traductor de Borges al inglés cuenta la vida cotidiana del escritor a comienzos de los 70, en el vértigo de su consagración mundial, y analiza la impronta de sarmiento en su obra. Revela, además, secretos sobre la separación de su primera esposa

CARLOS GAMERRO.



Puede considerarse el traductor oficial de Borges al inglés, y esto no sólo por la calidad de sus versiones. Convencido de la necesidad de conocer tanto los textos como el mundo del autor, en 1968 vino a la Argentina, donde trabajó diariamente junto a Borges durante tres años. Tres décadas después, Norman di Giovanni presenta su libro sobre Borges, La lección del maestro (en Sudamericana), que reúne textos de diversa naturaleza: ensayos en los cuales polemiza con las interpretaciones de la crítica académica y, sobre todo, \"En memoria de Borges\", su evocación personal del autor. Di Giovanni, que tiene algo de argentino en el exilio, acaba de concluir una traducción de El matadero, de E. Echeverría. Esto es lo que conservamos cuando pasó por Buenos Aires:



—Su primera colaboración con Borges fue en la traducción de El libro de los seres imaginarios. ¿Cómo fue?



—La hicimos juntos, y tuvimos que reescribir bastante. Borges me prestó los libros que había usado, y como la mayoría estaba en inglés pude acercarme a los que él citaba mejor que a través de la versión castellana. Y lo mejor fue que al terminar, me dijo, \"bueno, ahora podemos divertirnos\", y en el acto escribimos cuatro textos directamente en inglés, que no figuran en la versión en castellano. Uno de ellos estaba lleno de bromas, incluimos mi dirección, y nombres estrafalarios de amigos míos. El era así, muy generoso, le gustaba la diversión, no se tomaba demasiado en serio. Era un placer trabajar con él.



—¿Cómo era el método de trabajo?



—Mi hotel estaba a dos cuadras de la casa de Borges, y allí trabajaba yo, solo, por las mañanas. Primero leía los textos que él había usado, luego preparaba un borrador manuscrito de la traducción. A la tarde lo buscaba en su casa después de la siesta, y caminábamos las diez lentas cuadras hasta la Biblioteca Nacional, donde trabajábamos juntos sobre las versiones.



—Luego tradujeron los poemas de Elogio de la sombra.



—Lo lindo de ese libro es que Borges escribía el poema y al día siguiente yo ya lo estaba traduciendo mientras estaba caliente. No colaboramos en la versión de la poesía como lo hicimos en la prosa, pero a veces, preparando el borrador de la traducción, le decía, por ejemplo: \"me parece que en este punto el poema da un salto, falta un verso\". Y Borges me dictaba en inglés la nueva línea y luego ésta era traducida al castellano e incorporada a la versión \"original\".



—Borges había dejado de escribir narrativa hacia 1953, a causa de la ceguera. ¿Fue usted el que lo impulsó a iniciar, en 1969, un nuevo libro de cuentos, en el cual también la versión española e inglesa fueron casi simultáneas?



—Así es, yo fui el primer lector de casi todos los cuentos de El informe de Brodie. Treinta años después escribo un libro para entender cómo fue posible. Me parece muy claro ahora, pero entonces no entendía nada. La clave es que cuando nos conocimos, Borges estaba en Harvard, aislado, con una mujer muy difícil.



—Se refiere a su esposa, Elsa Astete Millán.



—Sí. Nadie lo visitaba, y él necesitaba alguien a su lado. Y llegué yo. No me eligió, no lo elegí: nos encontramos y todo estaba bien. Empecé tímidamente, pidiendo disculpas: le pregunté si podía pasar con él dos tardes a la semana. Después empecé a ir todas las tardes, hasta que un día me dijo \"di Giovanni, ¿y los domingos? No veo a nadie en todo el día\". Al final tuve que mudarme para estar cerca. Me invitaba también a las reuniones sociales, porque Elsa no hablaba una palabra de inglés y además él necesitaba ayuda. Teníamos un código. Un día estábamos orinando en su baño privado de la Biblioteca Nacional y me dijo: \"Ah, ésta es una buena costumbre anglosajona\". En ese momento había pasado del estudio del anglosajón al del Old Norse (escandinavo antiguo) y le contesté: \"Mejor dicho, Old Norse, Borges\". De ahí en más, cada vez que en una reunión me decía \"¿Qué piensa, di Giovanni, del Old Norse?\", yo sabía que debía acompañarlo al baño.



—En su libro usted cuenta cómo lo ayudó a separarse.



—Esos fueron días difíciles... El quería separarse pero no sabía cómo hacerlo: era muy inocente en esas cosas. Su principal temor era, si dejaba de golpe la casa y a su mujer, perder sus libros. Así que en la mañana de nuestra fuga a Córdoba, planeada con precisión militar, enviamos al abogado con un documento certificado y dos o tres changadores, y cuando a la semana volvimos, todos sus libros estaban a salvo en la Biblioteca Nacional.



—Usted era también su agente literario.



—No en el sentido estricto, aunque Borges me dio carta blanca para gestionar las ediciones en inglés. Yo hice muchas cosas por él, aunque sólo me pagaban por las traducciones. Calculo que le di el ochenta por ciento de mi tiempo gratis. Pero... ¿cómo hubiera podido negarme? Era una amistad, y entre amigos se hace lo que se tiene que hacer. Sin preguntar.



—Así hasta 1972.



—Pobre Borges, se cansó. Me dijo \"mire, di Giovanni, hemos traducido tanto, y ahora que usted tiene que traducir obras como Historia universal de la infamia, no me gusta la prosa de esa época, no quiero colaborar más\". Habíamos hecho la mitad del libro juntos, y luego él ya no quiso seguir. Cuando él me invitó a conocer su país, yo había venido por cinco meses pero terminé quedándome varios años. Tengo un hijo que nació acá.



—También trabajaron juntos en la autobiografía de Borges, que fue publicada en The New Yorker. Fue escrita en inglés y no se tradujo al español hasta después de su muerte.



—La autobiografía se hizo para el lector de habla inglesa, que necesita un marco porque no conoce las raíces de Borges. Sólo un argentino puede escribir como Borges, pero allá creen que Borges surgió de una inmaculada concepción, que salió del aire. Yo veo a Borges por todas partes aquí. Cuando leo a Echeverría, estoy husmeando a Borges y a Sarmiento. La prosa de Sarmiento... Me enfurece que los académicos norteamericanos crean que Borges inventó esa prosa. No se puede llegar a escribir una prosa tan grande sin un antecedente. Borges siempre me impulsó a leer los clásicos argentinos. \"Lea el Facundo, di Giovanni, lea Recuerdos de provincia, todo Sarmiento; lea El matadero, de Echeverría, no son difíciles\", me decía.



—Le hizo caso. Usted tradujo a unos 30 autores argentinos, reunidos en dos anto logías de cuentos, y trabaja ahora en la versión inglesa de El matadero.



—Sí, el problema es ahora encontrar un editor para este material. Incluí siete apéndices, descripciones de mataderos hechas por viajeros ingleses, Darwin entre ellos; y preparé un glosario para el lector en inglés, aclarando términos que ni los expertos argentinos me pudieron explicar. Cosas medio machistas, sexuales, que los comentaristas locales habían suavizado. Nadie quería decir exactamente lo que hacían con la mazorca estos animales, los brutos federales (se refiere a la sodomización del opositor). Lo bueno y lo horrible de la historia argentina es cómo se repite. Lo que hicieron acá en los años 70 fue una repetición de lo de los mazorqueros.



—Suele decirse que el castellano de Borges parece traducido del inglés. Al trabajar juntos, ¿sentían que estaban volviendo a una versión original?



—No exactamente. Borges pensaba en inglés, sus modelos eran ingleses, su forma de escribir una oración era más bien inglesa. Siempre leía en inglés y eso tuvo repercusiones en su estilo. La prosa de Borges tuvo dos grandes etapas: la de la gran época de Ficciones y El Aleph y la posterior, cuando estaba ciego y tuvo que cambiar. La primera es muy densa, no es de lectura fácil. Me dijo —y de esto nadie se dio cuenta, no lo he leído en ninguna parte— que era como la de Emerson y Thoreau, quienes escribían primero en cuadernos y diarios, y de allí tomaban una frase, una joya, y luego otra joya, y otra... Es difícil leer joya tras joya, y Borges trabajaba así. Hay que leer una frase, pensarla media hora, e ir a la siguiente. No es una prosa de gran soltura.



—¿Se puede hablar, en el caso de Borges, de autotraducción?



—No. Hubiera sido imposible para Borges traducirse a sí mismo. Sus Two English Poems están escritos en inglés, y aun así para la edición inglesa tuve que modificarlos. Cuando me dictaba un prólogo en inglés yo silenciosamente iba corrigiendo. Compará los que me dictó a mí con los que le dictó a Elsa, que no sabía decir ni yes, y vas a ver la diferencia.



—¿Al traducir juntos, eran fieles al original o reescribían libremente?



—Cuando traduje sus últimos cuentos los tomé de las versiones de los diarios, y en la traducción hice algunos cambios. Cuando esos cuentos fueron publicados en forma de libro, noté que Borges había hecho los mismos cambios que yo, sin conocer mi versión. Estábamos en la misma onda. Ahora, una bestia (sic) como Bonifacio del Carril Jr. le dijo a Los Angeles Times que tuvieron que conseguir otro traductor de Borges al inglés porque los textos que hicimos juntos eran reinvenciones y no tenían nada que ver con el original.



—A veces no se limitaban a traducir, sino que ampliaban las referencias. Donde el original dice que los mazorqueros rompieron \"toda la vajilla celeste\", agregan \"celeste, el color de los unitarios\".



—¿Y es un crimen eso? Estábamos pensando en el lector. Toda la escritura de Borges, está siempre pensando en el lector.



—Y ahora que Borges no está aquí para autorizar esas modificaciones, ¿se tomaría las mismas libertades?



—¿Y qué voy a hacer? ¿Después de trabajar con él, voy a cambiar de estilo? Cuando yo traduzco ahora, sin Borges, no estoy sin Borges. Borges está sentado aquí, y oigo su voz diciéndome: \"no, di Giovanni, yo no hubiera usado esa palabra\". Yo todavía sueño con él. En serio. Borges está sentado aquí.



© Copyright 1996-2002 Clarín.com. All rights reserved

Directora: Ernestina Herrera de Noble



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Maria Eugenia Farre  Identity Verified
Brazil
Local time: 04:04
English to Portuguese
+ ...
Thanks Jun 9, 2002

Hi there,



Thanks for posting the link to the interview. It\'s fascinating!



Cheers

ME



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Aurora Humarán  Identity Verified
Argentina
Local time: 04:04
English to Spanish
+ ...
Hola Buceo... Jun 9, 2002

Gracias por compartirlo.



Aunque debería odiarte porque hice el juramento de no comprar más libros al menos hasta el sábado próximo (sí, metas cortas...es que mi adicción es grave...) Pero este NO ME LO PIERDO.



En Lengua II en la facultad (todo un año dedicado a la poesía...sabés lo que significa...)analizamos mucho el tema del \"joint venture\" Borges - Di Giovanni.



Ahora eso sí, tengo por ahí copias de una poesía de JLB traducida por él mismo al inglés. Otro día que tenga tiempo la pongo. Esto va a lo de Borges traduciendo a Borges.

Está buena...con correcciones y todo!



Y ... aprovecho tu posting para hacerle publicidad a otro libro que se llama \"Borges a Contraluz\".



Está escrito por Estela Canto que fue una escritora argentina, traductora y transgresora de aquellas (Leonor Acevedo la ODIABA). Estela era comunista al estilo Octavio Paz, bah... al estilo de todos los intelectuales de la época (menos Georgie, que sin quererlo en esto fue transgresor...).



Dicen algunos biógrafos de Borges (también la escuché a Maria Kodama decirlo) que Estela Canto fue el amor de la vida de Borges. Aunque ella no aceptó su propuesta de matrimonio (en el libro explica por qué...).



Sin duda sabés que a ella le dedicó El Aleph.



Algunas personas criticaron el libro de Estela (la mayoría sin haberlo leído, es decir son opiniones que no cuentan...) porque intuían una manera de \"ventilar\" temas íntimos del Gran Borges. No es así. El libro no es un atentado a la privacidad del maestro.



Yo conocí a Estela por motivos \"familiares\", digamos....

Ella es (fue mejor dicho ... murió en 1985) mi tía bisabuela y su libro me completó muchísimas cosas que yo entreveía en la obra de Borges.



Esta semana escuché un comentario que reflotaba el libro de Estela hacía referencia al libro de Di Giovanni, cuestionando cosas que en ellos se \"ventilan\".



Creo que dentro de límites éticos OBVIOS es interesante conocer otras aristas de los grandes pensantes.

Sus miedos, sus rengueras...los humanizamos un poquito y seguro así los entendemos más.



Mi modesta opinión.



Ah... para colegas que viven en Argentina.

La casa a que hace referencia Di Giovanni, y Estela Canto en su libro, es en la que vivió muchos años (sus últimos años) en la Argentina. Tiene una plaquita muy chiquita (demasiado chiquita para mi gusto). Les doy la dirección por si quieren pasar...



Maipú 994 (a pasos de la Plaza San Martín).



Saludos laberínticos a los que comparten este amor por Borges.



Aurora



[ This Message was edited by: on 2002-06-09 17:00 ]


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