Working languages: English to Spanish | Lilián Reobasco More Quality, Less Money Canelones, Uruguay Local time: 19:38 UYST (GMT-2)
Native in: Spanish | |
Freelancer, Verified site user | | Blue Board: A First Division Translation | | Translation, Editing/proofreading, Subtitling | | Specializes in: | | Medical: Health Care | Medical (general) | | Human Resources | Business/Commerce (general) | | Law (general) | IT (Information Technology) | | Telecom(munications) | Education / Pedagogy | | Environment & Ecology | Automotive / Cars & Trucks |
| Also works in: | | Biology (-tech,-chem,micro-) | Chemistry; Chem Sci/Eng |
More Less | | | | 0 entries | | Wire transfer, Check | Sample translations submitted: 1 | English to Spanish: Magazine Article | Source text - English Caution: Road Hazards
All of us, almost daily, savor the brave new mobility of our world: we could be in Tibet tomorrow. And not only our bodies, but our minds – our thoughts, our whims, our rumors – are traveling at the speed of light. Global communications have made us all potential neighbors and taught us tolerance and cosmopolitanism and the joys of world citizenry. Two generations ago, there were no roads in Nepal; now the information superhighway and well-trodden English-language paths run through the teahouses of the Himalayas.
Yet even as we exult in the opportunities of the borderless economy and the varieties of world music and our ability to enjoy the cultures of the world in our living rooms (or in theirs), we fail sometimes to consider where we are going or what we might be losing. “To be rooted,” wrote Simone Weil, “is perhaps the most important and least recognized need of the human soul.” And in our dawning age of rootlessness, we are apt to speed into the future without counting the bends in the road. Who says the soul is made for girdling five continents in an afternoon?
One problem, of course, is that everything is happening so quickly. It is hard to recall that five years ago many of us had scarcely heard of E-mail or the Internet. It is even harder to recall that five years ago Mikhail Gorbachev was in power and Saddam Hussein was just another enemy of Iran’s. Five years ago is ancient history now, and yesterday scarcely prepares us for today. Suddenly we are faced with jolts and disruptions and juxtapositions the likes of which (and the costs of which) our grandparents could not imagine. We have no precedents to guide us. Homer and Vergil sang of travelers, but not ones crossing 11 time zones before this morning. And nomads have always traversed the earth, but on foot and in tune with the rhythm of the seasons and tradition. A new age of mobility means a new age of homesickness – and that is for those of us lucky enough to have a home.
Some of the hazards of vagabondage we can quickly register: media mogul Ted Turner actually contracted a form of altitude sickness from taking off and landing in a plane so often. And as fast as our souls travel, so too do their shadows: the AIDS virus and others like it move as easily (and as imperceptibly) as a commuter from Kinshasa to Cairo (one of the first exports from New World to Europe, post-Columbus, was a knowledge of syphilis). Besides, as surely as we are traveling around the world, the world is traveling around us; culture shock is down the street now, in the faces of those Hmong tribesmen.
But the psychological challenges of our floating future may lie even deeper. All of us are time travelers now, able to fly in a few hours from the 21st century (downtown Tokyo, say) to the 13th (Bhutan, where costumes, houses and customs are maintained in strict medieval style). Tonight we can fly into the depths of winter – or into the arms of a family we have not seen for 20 years. And the shrinking of distances in space may blind us to the more significant distances that remain: flying from Beirut to Beijing to Bogotá on successive days – and finding the same amenities in each – we may underestimate the differences in value and assumption. The verities of the village green do not extend across the global village.
Thus traveling today can be like watching TV, channel surfing through a bombardment of images too fast to read and too various to sort. And traveling tomorrow, for many of us, removed from a firm sense of neighborhood or community or home, may involve an even keener sense of spiritual vertigo as we fall into a moral holding pattern, our values, like our bodies, up in the air (or lost in space). Surrounded by moving targets, in a world where no center holds, we may feel, as Octavio Paz puts it in his latest book, The Double Flame, like “wanderers in a wandering world.”
| Translation - Spanish Cuidado: Carretera peligrosa
Casi a diario, todos nosotros nos deleitamos ante la nueva movilidad que ha cobrado nuestro “mundo feliz”; si lo deseamos, mañana podemos estar en el Tíbet. Y no sólo nuestros cuerpos, sino también nuestras mentes –nuestros pensamientos, caprichos y rumores– viajan a la velocidad de la luz. Las comunicaciones internacionales han hecho posible que todos seamos prácticamente “vecinos” y nos han enseñado a ser tolerantes y cosmopolitas y a disfrutar de los placeres de ser ciudadanos del mundo. En el tiempo de nuestros abuelos, no había carreteras en Nepal; pero en la actualidad la autopista informática y otras concurridas avenidas en idioma inglés atraviesan los salones de té de los Himalayas.
Sin embargo, por más que nos gusten las oportunidades que ha traído la economía sin fronteras, así como gozar de la variada música de diversos países en nuestra sala (o en la de los habitantes de esas culturas), a veces caemos en la trampa de no considerar hacia dónde vamos y qué podríamos estar perdiéndonos. Como escribió Simone Weil, “Echar raíces es quizá la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana”. Y en esta era de desarraigo que comienza, corremos el riesgo de lanzarnos al futuro sin contar las curvas de la carretera. Después de todo, ¿quién dijo que el alma fue creada para dar la vuelta al mundo en una tarde?
Uno de los problemas que se presenta, por supuesto, es que todo sucede con demasiada rapidez. Es difícil recordar que hace tan sólo cinco años muchos de nosotros apenas habíamos oído hablar del correo electrónico y de Internet. Es aun más difícil recordar que hace cinco años Mijail Gorbachov gobernaba la Unión Soviética y Saddam Hussein era simplemente un enemigo más de Irán. Los sucesos de cinco años atrás parecen prehistóricos y el ayer difícilmente nos prepara para el mañana. De repente, nuestro vehículo se sacude y el camino por el cual transitamos se divide y se superpone con otros, de una manera (y con un costo) que nuestros abuelos jamás hubiesen imaginado. No tenemos precedentes que nos guíen. Homero y Virgilio compusieron poemas sobre los viajeros, pero no mencionaron nada sobre los que cruzan once husos horarios antes del amanecer. Siempre ha habido nómadas recorriendo la Tierra, pero a pie y en armonía con el ritmo de las estaciones y la tradición. Esta nueva era de movilidad ha dado paso a una nueva era de nostalgia del hogar... y eso si tenemos la suerte de contar con un hogar.
Por otro lado, algunos de los peligros de viajar de modo constante se pueden notar rápidamente: de hecho, Ted Turner, el famoso magnate de los medios de comunicación, contrajo un tipo de enfermedad ocasionada por la altura a causa de tanto viajar en avión. Además, así de rápido como vuelan nuestras almas, también lo hacen sus sombras: el virus del sida y otros similares se trasladan con tanta facilidad (y tan imperceptiblemente) como un pasajero que va de Kinshasa a El Cairo (recordemos que una de las primeras exportaciones que Europa recibió del Nuevo Mundo fue la sífilis). Del mismo modo, así como nosotros viajamos alrededor del mundo, el mundo viaja alrededor de nosotros; el impacto cultural se percibe por las calles, en los rostros de los miembros de la tribu Hmong, por citar un ejemplo.
Pero la naturaleza incierta de nuestro futuro puede presentarnos retos psicológicos aun mayores, pues ahora todos somos viajeros del tiempo; en unas pocas horas podemos trasladarnos desde el siglo XXI (digamos, desde el centro de Tokio) hasta el siglo XIII (por ejemplo, Bután, donde la vestimenta, las viviendas y las costumbres se mantienen estrictamente como eran en la Edad Media). Esta noche podemos volar desde un clima veraniego hacia las profundidades del invierno o hacia el seno de una familia que no hayamos visto por veinte años. También es posible que la reducción de las distancias en el espacio nos ciegue a otras distancias más significativas que todavía existen. Por ejemplo, si volamos de Beirut a Beijing y luego a Bogotá en el correr de unos días y encontramos las mismas comodidades y atracciones en cada destino, esto puede hacernos subestimar las variaciones en los valores y presuposiciones de las respectivas culturas. Las realidades de la plaza de la aldea no se extienden a la “aldea global”.
De modo que hoy, viajar puede ser como mirar televisión, pasando de un canal a otro bajo una lluvia de imágenes demasiado rápidas como para apreciarlas y demasiado diversas como para seleccionarlas. Y mañana, para muchos de nosotros, desprovistos de un sentido sólido de vecindad o comunidad, viajar puede implicar un sentimiento todavía más agudo de vértigo espiritual al tiempo que caemos en un patrón moral estático, y nuestros valores, al igual que nuestros cuerpos, flotan en el aire (o se pierden en el espacio). Rodeados de objetivos que se mueven de un lado a otro, en un mundo sin un eje fijo, es posible que experimentemos lo que Octavio Paz describió en su libro La llama doble, esa sensación de ser “hombres errantes en un mundo errante”.
| More Less | | Other - Alianza Uruguay-Estados Unidos | | Years of translation experience: 10. Registered at ProZ.com: Oct 2009. | | N/A | English to Spanish (American Translators Association) | | N/A | | Adobe Acrobat, Adobe Illustrator, DejaVu, Dreamweaver, Indesign, Microsoft Excel, Microsoft Word, Pagemaker, Passolo, Powerpoint, SDL TRADOS | | Lilián Reobasco endorses ProZ.com's Professional Guidelines. | | Keywords: spanish, latin america, mercosur, argentina, uruguay, software, health care, human resources, legal, strings, quality, detail oriented.
Profile last updated Nov 19, 2010 |