Avivando giles
TRADUCTORES ARGENTINOS –
Capacitados y baratos: una combinación irresistible
Si mañana decidiera entrar con un producto mío a un mercado nuevo, averiguaría los precios que ofrecen mis competidores y ofrecería mi producto a un precio un tanto más bajo. Aceptémoslo como derecho de piso. Eso sí, tendría en mente cuál es el precio de mi competencia y del mercado para igualarlo, e incluso (¿por qué no?) cobrar un precio mayor, en cuanto pudiera. Mi producto es valioso.
Muchos colegas argentinos reciben hoy ofertas laborales de agencias internacionales pero a precios locales. Yo misma recibí hace poco una invitación para sumarme a un grupo de traductores liderado desde el Reino Unido... a tarifas argentinas. Sin palabras.
Mejor dicho con palabras. Con muchas palabras. Con palabras que sirvan para informar, para alertar.
¿Cómo ocurre esto? Al igual que una empresa (llamémosla...”Pike”) contrata mano de obra barata en el lugar del planeta que por coyuntura le conviene, las agencias de traducción hacen lo propio con los traductores. No es “mano de obra” barata para fabricar zapatillas “Pike”, es “intelecto de obra barato”: traductores argentinos que por coyuntura cambiaria resultan hoy una oferta tentadora. Y no se debe a un capricho de mis compatriotas sino a un capricho de la situación cambiaria en la Argentina: si se convierte a pesos argentinos una tarifa de 0,03 $ o 0,04 $, se obtiene una tarifa similar a la que se paga localmente en pesos.
Claro, José Agencia de Traducciones encuentra capacitadísimos traductores (la gran mayoría egresados de carreras universitarias de cuatro a cinco años de duración). Con formación académica, baratos y (por ahora) incautos. Una tentación enorme.
Confieso que hice mía esta cruzada de las tarifas levantando la voz cada vez que he tenido la oportunidad y no porque tenga alma de “heralda”, sino porque mi propio futuro profesional está en juego.
El año pasado fui elegida para formar parte de un proyecto junto con otros traductores argentinos. Primero, alegría y luego, desilusión. José Agencia de Traducciones había ofrecido el mismo proyecto en España 15 días antes pero, alertado de que, en la Argentina lograría mejores márgenes, debido a la situación en el país, dio de baja su proyecto europeo y aterrizó en mi país. Ofrecía pagar... tres centavos de dólar. No es necesario que aclare que me bajé inmediatamente del proyecto.
Para convertir la frustración y el enojo en algo positivo, convoqué a una reunión para dar a conocer esta maniobra oportunista y buscar una solución. Confirmé lo que intuía: muchos colegas locales no tenían idea de las tarifas internacionales; no tenían idea de que se estaban aprovechando de nuestra realidad. Créanme que les llamaría la atención saber sobre excelentes (y muy conocidos) traductores argentinos que no saben qué es “Money Gram” u otras formas en que se puede recibir dinero desde el exterior para el pago de traducciones, formas de facturar al extranjero y similares burocracias relacionadas con el mercado internacional.
Claro que es lógico esperar y entender que, dada la gravísima crisis en que está sumida la Argentina, muchos colegas se ven obligados a aceptar este juego sucio. Yo misma, dije entonces en el Foro Español del ProZ.com (sitio en el que soy asidua colaboradora), puedo mantener mis principios en relación con el tema de las tarifas dignas hoy, con dinero en mi billetera. ¿Qué haría mañana si no tengo con qué darle de comer a mi hija? No puedo contestarlo. No podrían ustedes tampoco contestar a esa pregunta, si se vieran en una situación similar.
En esta realidad difícil y de desventaja están algunos colegas pero no todos. Son ellos los que están aceptando trabajos de tres o cuatro centavos de dólar. Pero que sean los mínimos, y con quienes lógicamente, nos solidarizamos. Un pequeño número de traductores que acepte estas tarifas no arruinará el mercado. Llegará un momento en que las agencias no tendrán más traductores en esta situación (llamémoslos “baratos por necesidad”) y me llamarán a mí que diré “no” con dulzura. Y llamarán a los otros alertados que preguntarán “¡¿Cuánto?¡ ¡¿tres centavos de dólar para una tarifa internacional?!, No way, José”, también con dulzura.
La importancia de saber
Una vez que sabemos cómo es la situación ahí afuera (cuánto cobra el señor del negocio vecino) es inaceptable que un traductor argentino acepte 0,03 $, si una agencia de los Estados Unidos está acostumbrada a pagar, digamos, 0,10 $. Si hasta tiene sus presupuestos calculados sobre la base de esa tarifa...
Que para ganar mercado, aceptemos cobrar 0,09 $ me parece lógico, la ley de la oferta y la demanda, la competencia y demás, ¿verdad? Que se arremanguen los colegas del mundo y salgan a pelear con calidad o los valores agregados que puedan y que tengan. Pero.... ofrecerse directamente a 0,03 $ (¡¡¡sin pelearla!!!) es un suicidio indigno (si existe tal cosa) que no entiendo. “Cortoplacismo”, mediocridad y miopía, todo por el mismo precio.
Ojalá más colegas argentinos puedan tener acceso a esta información para que las reglas del juego sean más justas. Que la agencias sepan cuáles son las tarifas locales en cada país para que tomen sus decisiones más convenientes (es su negocio), pero que los traductores también sepamos cuáles son las tarifas internacionales para hacer nuestras propias movidas. Es nuestro negocio, es nuestro futuro...
Aurora Humarán
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